Descripción
Receta artesanal inspirada en la gastronomía del Norte
El changurro, emblema de la cocina vasca, es el gran protagonista de esta receta. La carne magra de buey y centollo se desmenuza minuciosamente para integrarse en una bechamel de leche entera elaborada a fuego lento. El moldeado artesanal y un empanado fino aseguran que la cubierta proteja el interior durante la fritura sin absorber un exceso de aceite.
Propiedades de un bocado de alta marisquería
Además de ser la estrella de cualquier mesa de tapas o aperitivo festivo, este preparado aporta valiosas cualidades:
- Ingredientes naturales: elaborado sin conservantes ni aditivos artificiales, conservando la pureza de la materia prima.
- Aporte de proteína del mar: combina la riqueza proteica del centollo y el buey con la energía del relleno tradicional.
- Preparación rápida y limpia: permite servir una tapa de marisquería en cuestión de minutos directamente desde el congelador.
Consejos para una fritura dorada y crujiente
Para lograr un dorado uniforme y evitar que la croqueta se abra durante el cocinado, se recomienda seguir estos sencillos pasos:
- Abundante aceite caliente: fríe las piezas sin descongelar en una sartén profunda o freidora con abundante aceite muy caliente (180°C), asegurando que queden sumergidas.
- Tandas pequeñas: cocina pocas unidades a la vez para evitar que baje la temperatura del aceite y el rebozado pierda su textura crujiente.
- Reposado sobre papel: retíralas con espumadera pasados unos 3 o 4 minutos y déjalas reposar sobre papel absorbente antes de servir.
- Mesa variada de picoteo: para organizar una tabla de entrantes fríos y calientes, estas croquetas combinan de maravilla al servirse junto a unas raciones de empanada de bonito.





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