Descripción
Hábitat profundo y alimentación marisquera
Este espléndido animal habita en el océano Atlántico, moviéndose desde zonas costeras poco profundas hasta sumergirse a 250 metros de profundidad. El secreto de su carne tan sabrosa reside íntegramente en su dieta: se alimenta a base de moluscos y crustáceos, teniendo especial predilección por los pequeños calamares, los percebes y las nécoras. Esta alimentación tan selecta le otorga esa firmeza característica. Si eres un apasionado de los pescados blancos con texturas muy tersas, los cortes limpios de la corvina en suprema también te enamorarán.
Propiedades nutritivas de un pescado semigraso
Además de ser un manjar exquisito, es un alimento sumamente saludable que aporta un gran equilibrio a nuestra dieta:
Alto valor proteico: es una fuente excelente de proteínas de calidad, fundamentales para el cuidado y desarrollo de los músculos.
Vitaminas esenciales: destaca por su generoso aporte de vitamina a y vitaminas del grupo b, siendo especialmente rico en la valiosa b12.
Riqueza mineral: su consumo regular proporciona dosis muy relevantes de potasio, calcio y sodio al organismo.
Consejos para conservar la pieza entera
Para mantener intactas la tersura y las fantásticas propiedades de tu pescado fresco hasta el momento de cocinarlo:
En la nevera: guárdalo en la zona más fría de tu frigorífico (entre 0ºC y 2ºC) y te recomendamos consumirlo preferiblemente en un plazo máximo de 48 horas.
Proceso de congelación: si no lo vas a asar de inmediato, puedes congelarlo sin problema. Asegúrate de envolver la pieza de forma muy ceñida con film transparente para que el hielo no queme la piel ni reseque la carne. Al descongelarlo, déjalo reposar siempre en la parte inferior de la nevera durante unas 24 horas para que recupere su textura natural sin sufrir cambios bruscos de temperatura.



