Descripción
El rey indiscutible de nuestros mares
Este gigante del océano es admirado por su incansable nado y su espectacular musculatura. Ese constante movimiento en las profundidades es lo que genera la famosa infiltración de grasa en su carne, dotándola de un color rubí brillante y una textura que literalmente se funde en el paladar. La majestuosidad de este pescado y su profundo sabor lo sitúan en la cúspide de la gastronomía, un estatus de lujo que comparte con cortes más gruesos pensados para la parrilla, como el imponente lomo de atún rojo.
Beneficios nutricionales para proteger tu corazón
Más allá de ser un auténtico manjar, es un superalimento imprescindible para mantener una dieta equilibrada y cuidar de tu salud desde dentro:
Aliado cardiovascular: es extraordinariamente rico en ácidos grasos omega-3, fundamentales para cuidar el corazón y mantener a raya los niveles de colesterol.
Proteínas de primer nivel: aporta una carga altísima de proteínas de alto valor biológico, perfectas para la recuperación muscular tras el ejercicio.
Complejo de vitaminas y minerales: es una fuente fantástica de vitaminas del grupo b, acompañadas de minerales esenciales como el fósforo y el selenio.
Consejos para manipular el pescado en crudo
Al tratarse de una preparación que vas a consumir sin cocinar, ser muy estricto con la cadena de frío es absolutamente innegociable:
Refrigeración inmediata: nada más recibir tu pedido, guarda los dados envasados en la zona más fría de tu frigorífico (entre 0ºC y 2ºC) y consúmelos preferiblemente en el mismo día o, como máximo, en 24 horas.
Preparación de la receta: para evitar que el calor de tus manos o de la cocina afecte a la textura de la carne, te recomendamos mantener el producto en la nevera hasta el último momento y aderezar el tartar justo antes de servirlo en la mesa, garantizando así un bocado firme y muy refrescante.




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