Descripción
Un hábitat entre rocas y fondos de arena
Este pez perciforme (Mullus surmuletus) habita principalmente en fondos de fango, arena y roca a lo largo del Atlántico, desde las aguas de Escocia hasta las Islas Canarias, sumergiéndose hasta los 120 metros de profundidad. Su peculiar fisonomía incluye unos pequeños barbillones en el mentón que funcionan como órganos táctiles; con ellos rastrea el fondo marino para detectar a sus presas, lo que influye directamente en ese sabor tan característico de su carne.
Propiedades nutricionales esenciales
Catalogado como un pescado semigraso (varía entre pescado blanco y azul según la época del año), es un pilar nutritivo excelente:
Aliado del crecimiento: su aporte de yodo y calcio lo convierte en un alimento fantástico para el desarrollo óseo infantil, compartiendo protagonismo nutritivo con otros pescados muy completos como el pargo, aunque sumando además los beneficios de sus ácidos grasos.
Proteínas y Omega 3: aporta proteínas de alto valor biológico y ácidos grasos beneficiosos para ayudar a mantener a raya los niveles de colesterol.
Fósforo y calcio: esenciales para el mantenimiento óptimo de huesos y dientes a cualquier edad.
Consejos de conservación en frío
Para preservar esos matices yodados tan delicados hasta el momento de pasarlos por la sartén, sigue estas recomendaciones:
Conservación en la nevera: guárdalos en la zona más fría de tu frigorífico (entre 0ºC y 2ºC) y consúmelos preferiblemente en las 24 o 48 horas siguientes a la recepción.
Instrucciones de congelación: si decides congelarlos, envuelve las piezas de forma individual y ceñida con film transparente. Así evitarás que el frío directo queme su piel rojiza. Para su descongelación, déjalos reposar de forma gradual en la parte baja de la nevera durante unas 24 horas.





Clara –
Excepcional producto, los hice a la plancha y quedaron super sabrosos.
Alex –
Salmonetes espectaculares